Gladys Flores

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Mi nombre es Gladis Flores y gracias a la misericordia de Dios soy salva el día de hoy.

Crecí en una familia católica y fue la única religión que conocí, mis padres me criaron así e hice todo lo que la iglesia católica pedía; fui bautizada, hice la primera comunión y la confirmación. Todo estaba bien para mí y era totalmente feliz, bueno eso pensaba yo. Yo creía en Dios y según lo que entendía estaba haciendo las cosas bien; hasta que conocí a quien hoy es mi esposo, José Mier.

Comenzamos una relación, él iba a su iglesia y yo a la mía; bueno no íbamos muy seguido porque siempre había excusas: el trabajo de mis papás o cualquier cosa. José me invitó a ir con él a la iglesia al principio, tal vez por miedo que yo no quisiera ir o porque tal vez perjudicaría nuestra relación.

Pasó el tiempo y seguimos así, él por su lado yendo a su iglesia con sus creencias y yo con las mías, hasta que un día fuimos a visitar a su mamá que vivía en Chicago, ella nos invitó a ir a la iglesia y aceptamos la invitación. Esa fue la primera vez que me hablaron de la salvación y fui salva por primera vez, aunque tenía mis dudas; no estaba segura aún si era verdad lo que me habían dicho sobre la salvación, estaba muy confundida. Por un lado la religión que había conocido toda mi vida y por otro una nueva religión que empezaba a conocer. Estuve un tiempo confundida entre dos religiones y con muchas preguntas, pero no le dije a nadie y menos a mis padres porque sabía que no me iban a entender.

Después de un tiempo José me invitó a ir con él a un concierto en su iglesia, dónde él estaba a cargo de la música, y acepté la invitación. Me gustó, era diferente y me sentía bien ahí. Después seguí yendo, aunque no con regularidad porque a veces yo no podía o José no podía recogerme. Bueno después de un tiempo nos comprometimos ahí en la iglesia. Yo empecé a involucrarme más en la iglesia, en las actividades y empecé a ir a una reunión de mujeres que hacían allí. En unas de esas reuniones acepté a Jesús en mi corazón y en ese momento sí estaba segura de lo que estaba haciendo.

Mi cambio ha sido poco a poco pero gracias a Dios, Él me ha estado cambiando. Uno de mis cambios fue mi carácter, mi forma de ver mi vida, la música que escuchaba, el dar gracias siempre por cada cosa que nos da, el orar, el leer la Biblia, asistir a la iglesia con regularidad y participar. Fui bautizada también hace un año. José y yo nos casamos hace más de dos años tenemos 2 hijos, Josué y Eliel. Y Dios siempre es el centro de nuestro hogar. José sigue a cargo de la alabanza y yo estoy empezando a servir en la cuna cuidando a los bebés. Me siento una mujer muy bendecida y feliz. Dios me ha dado más de lo que merezco y necesito. Hace más de dos años que acepté a Dios en mi corazón y estoy segura que es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Mis padres y mi familia no conocen de Él todavía pero yo estoy orando para que un día lo hagan.

Dios perdona y cambia si tú le dejas entrar en tu vida; y te invito que si no le conoces aún, busques de Él y  te aseguro que no te arrepentirás. Él es tan humilde para perdonarnos y todos podemos conocerle, no importa lo que hayamos hecho o lo que hayas vivido. Él te está esperando con los brazos abiertos y una hermosa sonrisa. No dudes más búscale. ¡Él te ama!